La vainilla, mal llevada, satura. La de Vainilla Tabac está domada por la hoja de tabaco —seca, herbácea, casi con humo— y por una pizca de cacao que evita el efecto pastelería. La canela en el corazón refuerza el carácter especiado sin volverlo abrumador.
Es un perfume de capa fina. Una pulverización en el cuello, otra en la muñeca, y suficiente para ocho horas. Más cantidad y se vuelve denso. Mejor en otoño e invierno, en tiempos pausados, en interiores.
Comparte familia con Madera de Marrakech pero es más dulce, menos especiado, más para piel femenina aunque funciona en cualquiera.